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| Devoción Sobre las Olas |
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Acostubrados a presenciar proseciones de carárecter religioso en tierra firme, nos sorprendió descubrir que, en el Puerto La libertad, la procesión en honor al patrono de los pescadores, San Rafael Arcagel, se celebra en el mar...Sí, en el mar. ¿Que les parece? El 23 de Octubre de cada año, a las 4:30 de la madrugada, el carismático "Padre Roberto", sacerdote católico norteamericano creador del acto de devoción sobre las olas, echa a volar las campanas de su Parroquia recordando a los fieles del acontecimiento a desarrollarse. Apoyando la ruidosa convocatoria, cohetes y petardos agregan sonidos festivos al amanecer. Los fieles, entoces, se congregan a la entrada del muelle, donde el Coro de Parroquial entona himnos acompañándose con instrumentos musicales. Mientras, la Fuerza Naval y los pescadores asociados en ACOPELI, hacen los preparativos para botar las lancha que transportarán a los participantes en la procesion -5 en cada lacha más tripulación-El operador de wincher, atento, revisa los cables de acero, ganchos, poleas y estrobos que serán sometidos a un peso extra ese día, para garantizar la seguridad de los devotos. Padres Roberto explica a los congregados el significado de la ceremonia y luego, caminando a los largo del muelle, seguido por sus parroquianos, va bendiciendo cada una de las lanchas estacionadas a ambos lados, hasta llegar al wincher donde, con una oración final, ordena abordar las embarcaciones. "La Conquista", el barco "madre" de los pescadores, se acerca entoces a una distacia prudencial del muelle para recibir a los pasajeros. En su cubierta luce la hermosa imagen de San Rafael, preparada para la ocación. Los primeros en subir a la conquista son los integrantes del coro y los periodistas.
Se inicia la Procesión "La Conquista" ebfila proa rumbo Sur Oeste, seguida por 20 lanchas en un desfile impresionante, que se extiende hasta llegar frente a "la Perla", donde vira hacia San Diego, Padre Diego, para luego retornar al muelle. A corta distancia, Padre Roberto dirige el desfile desde una lancha de ACOPELI, preparada para tal fin. Luego de una travesía inspiradora de 2 horas de duración, se inicia el retorno, arrullado por las voces juveniles del coro, las que han ido cobrando emoción, a medida se desarrollaba el viaje. Una a una, las lanchas son izadas al muelle, donde familiares y amigos, expectantes, reciben a los devotos. Aquí vale la pena subrayar la trascendencia de un evento que no solamente fortalece la fe, sino que también demuestra el potencial turístico de las tradiciones porteña. Inexplicablemente, esta procesión no ha sido publicitada como se debiera, desperdiciándose así una oportunidad de oro para atraer turistas que no buscan hoteles 5 estrellas, sino que este tipo de manifestaciones del alma popular. |

Devoción Sobre las Olas



